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CUANDO LA TERQUEDAD SE VUELVE NECEDAD

Foto del escritor: Alfredo J Santi
Alfredo J Santi
1 mar
8 min de lectura

Tratado Bíblico

Ministerio Internacional: La Biblia, El Manual de Vida


Estimados lectores, existen actitudes del corazón que no siempre son visibles externamente, pero que pueden desviarnos de manera silenciosa.

No se manifiestan inicialmente como pecados evidentes, sino que comienzan como una disposición interna.

Una de estas actitudes es la terquedad espiritual.


La terquedad no siempre se percibe como una rebeldía abierta; en ocasiones se presenta como firmeza, como convicción o como una certeza personal.

El problema no radica en tener convicciones, sino en no permitir que estas sean examinadas por Dios.


La terquedad es peligrosa no por ser escandalosa, sino porque endurece el corazón.

Y cuando el corazón se endurece, esto puede llevarnos a tomar decisiones que nos alejan del camino correcto.


Por esta razón, en el libro de Proverbios se menciona:

“Hay camino que parece correcto…”

Aquí reside el peligro. No es que algo parezca incorrecto, sino que aparenta ser correcto.

La terquedad no alza la voz, no causa escándalo y no siempre se percibe como inmoral.


La terquedad puede estar presente en palabras como:

  • “Así soy yo.”

  • “Yo lo veo diferente.”

  • “Dios me entiende.”

  • “Estoy convencido.”


Reiteramos lo mencionado anteriormente, el problema no radica en la convicción. La dificultad aparece cuando nuestra convicción no se somete al examen de Dios y Su Palabra.

La terquedad comienza cuando confiamos más en nuestra percepción que en la guía de Dios.


📖 Texto Base

Proverbios 14:12 (NTV)

“Hay camino que parece correcto, pero acaba por ser un camino de muerte.”

HAY PELIGRO DE CREER QUE SIEMPRE TENEMOS LA RAZÓN



LA TERQUEDAD ES AUTOENGAÑO

📖 Proverbios 12:15 (NTV)

“Los necios creen que su propio camino es el correcto, pero los sabios prestan atención a otros.”

El necio no reconoce su necedad. El terco no admite estar equivocado.


Características de una persona necia:

  • Justifica sus decisiones.

  • Minimiza las advertencias.

  • Se molesta ante las correcciones.

  • Se rodea únicamente de quienes coinciden con su opinión.

  • Y lo peor de todo, reconoce la verdad, pero es tanta su necedad que dice que es mentira.


Lo más peligroso de una persona necia no es su ignorancia de la verdad, sino que la reconoce y, aun así, la rechaza.

Llega un momento en que la obstinación es tan intensa que la persona, para no admitir su error, decide llamar mentira a lo que sabe que es cierto.

Esto fue precisamente lo que sucedió con los fariseos en tiempos de Jesús.

Cuando presenciaron los milagros, no podían negar lo que sus ojos veían. Había sanaciones, liberación y autoridad espiritual.

Sin embargo, afirmaron que Jesús expulsaba demonios por el poder de Beelzebú.

📖 Esto se observa en el Evangelio de Mateo 12:24, donde los fariseos atribuyen la obra del Espíritu al diablo. En Mateo 12:31, el Señor Jesús afirmó que todo pecado y blasfemia pueden ser perdonados si nos acercamos con un corazón sincero y arrepentido. Sin embargo, la blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser perdonada, ya que es Dios quien perdona los pecados.


En cambio, el sabio escucha.


Iglesia, un indicativo de madurez espiritual es el siguiente:

¿Cómo reacciono ante la corrección?


Si me enojo, me cierro o ataco, quizás el problema no radica en quien me corrige, sino en mi propio corazón.


EL ORGULLO NOS LLEVA A CONSIDERARNOS SÁBIOS.

📖 Isaías 5:21 (NTV)

“¡Qué aflicción para los que se consideran sabios, y creen que saben mucho!”

En este contexto, Dios no se refiere a la ignorancia intelectual, sino al orgullo espiritual.


Esto ocurre cuando creemos que:

  • No necesitamos consejo.

  • No necesitamos rendición.

  • No necesitamos supervisión espiritual.

  • No necesitamos autoridad.


Nos convertimos en nuestros propios dioses.

Y cuando una persona se erige como su propia autoridad final, deja de depender de Dios.


La terquedad que llega a la necedad nos desconecta de la guía divina.


La terquedad inflexible conlleva consecuencias.

📖 Proverbios 29:1 (NTV)

“El que se niega a ser corregido será destruido de repente, y sin remedio.”

Dios es paciente. Dios advierte. Dios habla. Dios corrige.

Sin embargo, si repetidamente rechazamos Su voz…


El corazón se vuelve insensible. SE ENDURECE

No es que Dios deje de comunicarse, sino que dejamos de prestar atención.

Y cuando una persona deja de escuchar, empieza a decaer.

Muchos fracasos espirituales no se originaron en una rebelión manifiesta, sino en pequeñas obstinaciones pasadas por alto.

.

Creerse sabio es más peligroso que ser ignorante.

📖 Proverbios 26:12 (NTV)

“¿Hay alguien que se considera sabio? Hay más esperanza para el necio que para esa persona.”

Este versículo es contundente.

Indica que hay más esperanza para quien reconoce su ignorancia que para aquel que presume de saberlo todo.


  • La humildad abre puertas, mientras que el orgullo las cierra.

  • La humildad acepta corrección; el orgullo la rechaza.

  • La humildad expresa: “Señor, examíname.” El orgullo proclama: “Yo estoy bien.”


Examen Espiritual para la Iglesia

Este mensaje no está destinado a señalar a nadie. Es un llamado a la autoevaluación.


Cuestiones que debemos considerar:

¿Estoy receptivo a consejos o solo busco confirmación?

Al plantearnos esta pregunta, es crucial profundizar más allá de la superficie. No basta con consultar a cualquier persona que afirme creer en Dios.

Es necesario discernir si esa fe se manifiesta en su vida, carácter y obediencia a la Palabra.

Afirmar “yo creo en Dios” no es lo mismo que vivir bajo su obediencia.


La obstinación puede disfrazarse de convicción. Sin embargo, una fe auténtica genera cambio, sumisión y disposición a escuchar, incluso cuando no es conveniente.


La cuestión no es solo a quién consulto, sino:

  • ¿Estoy dispuesto a escuchar aunque me resulte incómodo?

  • ¿Busco sabiduría o simplemente validación?

  • ¿Consulto a personas con fruto espiritual o a quienes refuerzan mis deseos?


Cuando dejamos de buscar confirmación y comenzamos a buscar confrontación con la verdad, empezamos a avanzar hacia una verdadera madurez.


¿Estoy justificando decisiones que Dios ya me mostró que no son correctas?


Nos encontramos aquí en un ámbito delicado.

En muchas ocasiones, Dios ya ha hablado, ya ha mostrado, ya ha confrontado.

Sin embargo, la tentación no se infiltra a través de nuestras fortalezas, sino a través de nuestras debilidades.


Como enseña Santiago, no es Dios quien nos tienta, sino que somos tentados por nuestras propias concupiscencias, debilidades. Es decir, por nuestros propios deseos.


Cuando esos deseos permanecen ocultos, los justificamos. Pero al exponerlos a la luz, se revela si realmente provienen de Dios o de nuestra carne, nuestros deseos y debilidades.


La clave radica en lo siguiente:

  • Si Dios ya ha hablado, debemos orar para obedecer.

  • Si Dios ya ha señalado el error, debemos pedir fortaleza para cambiar.

  • Si no lo hacemos, seguiremos repitiendo el mismo ciclo.


La obediencia requiere dependencia del Espíritu Santo.

Si no nos sometemos al Señor, la debilidad seguirá predominando.

Pero al rendirnos, lo que era debilidad se convierte en un área de transformación.


¿Hemos endurecido el corazón en alguna área?

Esta es una de las cuestiones más profundas.

El corazón endurecido a menudo no es consciente de su propia condición.


Llega un momento en que la persona:

  • Confía en su propia versión.

  • Justifica sus acciones por sí misma.

  • Se convence de su propia mentira.


El endurecimiento suele estar vinculado a:

  • El ego.

  • La satisfacción personal.

  • El deseo de control.

  • Adicciones o áreas que no queremos abandonar.


El salmista nos ofrece un ejemplo cuando dice: “Alma mía, espera en Jehová”.

Él reconoce su lucha, pero se dirige a sí mismo, se examina y se orienta hacia Dios. Eso es lo que debemos hacer.


Si hay áreas en las que nos hemos cerrado, debemos pedir al Espíritu Santo que nos transforme.


Porque solo Dios puede suavizar lo que el orgullo ha endurecido.


¿Estoy confundiendo la fe con la terquedad?

Este es un punto de suma importancia.


Según Hebreos, la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1)

Sin embargo, una persona que actúa solo desde lo intelectual o lo carnal puede confundir la fe con la obstinación.

No todo celo representa una fe genuina.


Consideremos el caso de Saulo de Tarso. No se trataba simplemente de terquedad. Tenía celo, pero estaba mal dirigido.

Hasta que una intervención divina cambió su perspectiva. Jesús, el Cristo, se le apareció y cuestionó su comportamiento y acciones, humillando y quebrantando su corazón de tal manera que aquel hombre, quien se consideraba poderoso y con la autoridad para encarcelar e incluso matar, consintiendo en la muerte de niños, mujeres y hombres creyentes, cayó al suelo. Estaba desubicado, desorientado y desprovisto de toda su fuerza ante Dios mismo en la imagen de Jesús.


La distinción es evidente:

La verdadera fe:

  • Se somete y se inclina con reverencia ante Dios Soberano, quien es omnisciente.

  • Genera obediencia.

  • Está abierta a la corrección.

  • Produce fruto del Espíritu.


La terquedad disfrazada de fe:

  • No escucha, siempre tiene la razón.

  • No se corrige.

  • No cambia.

  • Se mantiene firme en su orgullo por ser de esa manera y por creer que está en lo correcto.


Si lo que llamo fe no puede ser examinado por la Palabra ni por el Espíritu, entonces no es fe. Es terquedad espiritual.


Iglesia, la diferencia entre destrucción y restauración es la humildad.


La Buena Noticia: Aún Hay Tiempo

Si en este momento el Espíritu Santo está tocando algún aspecto de tu corazón, significa que todavía hay gracia.

Dios no nos confronta para avergonzarnos, sino para salvarnos.

Proverbios 14:12 nos advierte sobre el camino que lleva a la muerte, pero Jesús afirmó que Él es el Camino.

Cuando dejamos atrás nuestra terquedad y nos entregamos a Cristo,

regresamos al camino correcto.


Última Convocatoria

Hoy, el llamado no es emocional. Es espiritual. Es una invitación a expresar:


“Señor, si estoy equivocado, corrígeme.” “Si estoy endurecido, quebrántame.” “Si estoy defendiendo mi orgullo, ayúdame a soltarlo.”


Porque es preferible ser corregido hoy que ser quebrantado mañana.



Dios proveyó agua en el desierto y alimento del cielo, alimentando a un millón y medio de personas. Abrió caminos y otorgó bendiciones celestiales cuando las posibilidades humanas eran inexistentes, abrió los mares para proteger y elevar a su pueblo. Humilló a pueblos enemigos por Su amor hacia nosotros. Ante los ojos incrédulos, por amor, permitió que Su hijo muriera en la Cruz por los pecados del mundo. Y lo resucitó al tercer día para que no experimentara la muerte nunca más. Lo hizo por amor, para que todo aquel que crea en Su unigénito hijo sea salvo de la muerte eterna, tanto de su alma como de su cuerpo.


¿Cómo podemos dudar de que Dios es capaz de otorgar bendiciones donde el mundo dice que no es posible, o de abrir puertas donde todo parece cerrado? ¿Cómo podemos dudar de que todo lo que hace, lo hace por amor? A veces nos quita lo que creemos que es bueno y nos quebranta, como a Pablo, quien quedó ciego, hasta que el mismo que lo quebrantó por amor le devolvió la vista, al ver que había comprendido y estaba dispuesto a obedecer por amor desde ese momento en adelante. Desde entonces, por la Gloria del Señor y Su Gracia, Pablo nunca fue el mismo...


¿Está usted dispuesto a que su terquedad se transforme en humildad, a que su corazón de piedra se vuelva como de carne y sea moldeado, tal como el alfarero moldea su vasija, rompiéndola si no está bien hecha y rehaciéndola, para luego someterla al fuego de las pruebas de la vida? Sin embargo, confiando en que quien está con nosotros no permitirá que seamos consumidos por el fuego. ¿Es eso lo que deseamos para nuestras vidas y nuestro futuro?


Oración Final:

Señor, examinamos nuestro corazón ante Ti. Perdona nuestra terquedad. Perdona nuestro orgullo. Perdona las ocasiones en que priorizamos nuestra opinión sobre Tu voluntad.

Haznos una iglesia humilde. Una iglesia receptiva.

Una iglesia que escucha Tu voz.

No deseamos seguir un camino que parece correcto si no proviene de Ti. Guíanos. Corrígenos. Moldea nuestro carácter. Te entregamos nuestras vidas, haz lo que desees con ellas. Somos tuyos y el enemigo no nos tocará porque te pertenecemos. Rompe las cadenas que nos atan al pecado, a la desobediencia y a la terquedad, y guíanos por senderos de obediencia, misericordia, paz y, sobre todo, de Tu amor lleno de Tu infinita gracia.


Te amamos, Jesús. Te amamos, amado Señor, Rey de Reyes.

En Tu santo nombre oramos, para Tu gloria y bendición de todas tus hijas e hijos y hermanos en la fe.


En el nombre de Jesús, amén.


📘 Ministerio Internacional: La Biblia, El Manual de Vida

Inspirados por Dios para corregir, sanar y formarnos en el carácter de Cristo Jesús.


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