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QUÉ BONITO ES AMAR

Foto del escritor: Alfredo J Santi
Alfredo J Santi
31 jul
4 min de lectura

Introducción:

Vivimos en una época en la que la palabra amor se usa para describir casi cualquier sentimiento, deseo o emoción. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntarnos qué significa realmente amar según Dios.

El mundo ha redefinido el amor conforme a sus propios intereses, pero la Palabra de Dios nos revela un amor completamente diferente: santo, verdadero, sacrificial y transformador. Un amor que no solo consuela, sino que también corrige; que no solo abraza, sino que también guía; que no solo acepta, sino que forma el carácter de Cristo en nosotros.

En esta reflexión descubriremos que el amor de Dios es un lenguaje del Reino, un lenguaje que todo creyente está llamado a aprender, vivir y transmitir.


Qué bonito es ser amado. Qué bonito es amar. Qué bonito es el amor.

Qué bonito es poder decir: "TE AMO", sin prejuicios y sin ser malinterpretado. Qué hermoso sería expresar ese amor con la libertad y la pureza con que Dios lo diseñó.

¿Acaso no hemos venido a este mundo para amar y ser amados? ¿No es ese el corazón del plan de Dios? Entonces, ¿Por qué existe tanta contradicción? ¿Por qué se ha vuelto tan difícil amar no solo a nuestros seres queridos, sino también a un amigo, a una amiga, a un hermano o a una hermana en la fe, y decirles con sinceridad: "Te amo en el amor de Cristo"?


Vivimos en una sociedad que ha distorsionado el verdadero significado del amor. El pecado ha corrompido incluso esta palabra tan hermosa, llevándola muchas veces a interpretaciones egoístas, carnales o interesadas. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña un amor diferente: un amor santo, puro, sacrificial y sincero.

Jesús dijo que el mundo conocería que somos sus discípulos por el amor que nos tenemos unos a otros (Juan 13:35). El apóstol Pablo nos exhorta a amarnos con amor fraternal (Romanos 12:10), y Pedro nos llama a amarnos entrañablemente, de corazón puro (1 Pedro 1:22).


No permitamos que la corrupción del mundo nos robe el lenguaje del Reino. Que nunca tengamos vergüenza de amar como Cristo amó. Que podamos decir con libertad, respeto y sinceridad: "Te amo", porque cuando ese amor nace de Dios, no busca lo suyo, no tiene malas intenciones y glorifica al Señor.

Porque, al final, Dios es amor; y quien permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él (1 Juan 4:16).


Pero también debemos recordar que el amor de Dios no es un amor permisivo ni indiferente. Porque Dios es amor, pero su amor también corrige, disciplina, instruye y guía. Su amor nos llama al arrepentimiento, nos aparta del pecado, endereza nuestros pasos y nos forma conforme al carácter de Cristo.

El amor de Dios no nos deja como estamos; nos transforma. Nos enseña a hacer lo bueno delante de Sus ojos, a vivir en obediencia y a caminar en santidad. Quien ama verdaderamente no busca agradar al hombre, sino honrar a Dios, porque el verdadero amor siempre está unido a la verdad.


Llamado: Hoy el Señor nos invita a examinar nuestro corazón.


  • ¿Estamos amando como Cristo nos amó?

  • ¿Hemos permitido que el mundo defina el amor por nosotros, o seguimos el modelo perfecto revelado en las Escrituras?


Pidámosle al Espíritu Santo que restaure en nosotros el verdadero significado del amor, para que nuestras palabras, acciones y relaciones reflejen el amor de Cristo.

Que podamos volver a hablar el lenguaje del Reino: un lenguaje lleno de gracia y de verdad, de misericordia y de santidad, de compasión y de obediencia a Dios.


Oración:

Padre celestial,

Gracias porque Tú eres la fuente del verdadero amor. Gracias porque nos amaste primero y enviaste a tu Hijo Jesucristo para reconciliarnos contigo.

Perdónanos por las veces que hemos amado según nuestros propios intereses y no conforme a tu voluntad. Limpia nuestro corazón de todo

egoísmo, orgullo, resentimiento o indiferencia.

Enséñanos a amar como Tú amas: con verdad, con gracia, con paciencia y con fidelidad. Danos un amor que edifique, que corrija cuando sea necesario, que restaure al caído y que siempre busque glorificar tu Nombre.

Haz de nosotros instrumentos de tu paz y de tu amor. Que nuestras palabras reflejen a Cristo y que nuestra vida sea un testimonio vivo de tu Reino.

Que nunca tengamos vergüenza de amar como Jesús amó,

ni de decir "te amo" cuando ese amor nace de un

corazón rendido a Ti y guiado por tu Espíritu Santo.


En el nombre de Jesús.

Amén.


Despedida: Gracias por acompañarnos en esta reflexión.


Nuestra oración es que el Señor continúe formando en cada uno de nosotros un corazón conforme al suyo, para que el amor de Cristo sea visible en nuestra familia, en la iglesia, en el trabajo y en cada lugar donde Él nos permita servir.

Recordemos siempre que el amor de Dios no es simplemente un sentimiento; es una forma de vivir que glorifica a Cristo y anuncia la realidad de su Reino.


"Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad." — 1 Juan 3:18

Que el Señor les bendiga, les fortalezca y

les conceda caminar cada día en su amor.


Ministerio Internacional: La Biblia, El Manual de Vida

Que Dios les bendiga

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